Cuaderno de Presencia

 

Por qué vuelvo a escribir aquí dieciseis años después

Hace dieciseis años abrí este blog sin imaginar cuánto iba a cambiar mi vida.

Por aquel entonces necesitaba un lugar donde dejar pensamientos, emociones, preguntas y pequeños fragmentos de lo que iba viviendo. Escribía porque me ayudaba a comprenderme, porque poner palabras a lo que sentía era una forma de ordenar el mundo.

Después la vida siguió enseñándome. Aprendí a cuidar desde la sanidad, acompañando a personas en momentos de vulnerabilidad, de miedo, de esperanza y también de despedida. Descubrí que detrás de cada historia hay una necesidad profunda de ser visto, escuchado y comprendido.

También llegaron el mindfulness, el Yoga Nidra y el deseo de compartir herramientas que ayudaran a otras personas a encontrar un poco más de calma en medio del ruido. Aprendí a detenerme, a observar, a escuchar el cuerpo y a habitar el presente con algo más de amabilidad.

Y, sin embargo, hay algo que nunca cambió.

La curiosidad por la vida.

La necesidad de encontrar sentido en las experiencias.

La fascinación por las personas y por todo lo que podemos aprender unos de otros.

Hoy vuelvo a este refugio porque siento que todavía tengo cosas que contar. No desde la certeza, sino desde la experiencia. No desde quien pretende enseñar, sino desde quien sigue aprendiendo cada día.

Vuelvo porque algunas reflexiones necesitan más espacio que una publicación rápida en redes sociales.

Porque sigo emocionándome con una conversación auténtica.

Porque continúo aprendiendo de mis pacientes, de mis silencios, de mis errores y de las personas que se cruzan en mi camino.

Porque la vida sigue hablándome y quiero seguir escuchándola.

Este espacio será un cuaderno de presencia. Un lugar donde compartir historias, aprendizajes, encuentros, preguntas y quizá alguna respuesta.

Un lugar donde hablar de cuidado, de humanidad, de bienestar, de pérdida, de gratitud y de todo aquello que nos recuerda que estamos vivos.

Tal vez este blog haya permanecido en silencio durante 16 años, pero hoy descubro que no estaba cerrado,solo estaba esperando el momento adecuado para volver a abrir sus puertas.

Bienvenidos de nuevo a Mi Refugio.

Bienvenida de nuevo, Merche.

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